Según Romero, el sistema modal andaluz está relacionado con raíces lejanísimas aún vigentes de origen griego y persopakistaní, así como de elementos hebreos y árabes. Sobre todos ellos se han superpuesto unos modos occidentales, haciendo olvidar en gran parte las viejas raíces. Y lo que se ha superpuesto son unas formas más simples y fáciles y menos ricas. Pese a ello, el mundo del flamenco ha conservado, en la tradición semítica secularmente omnipresente y oprimida en nuestra tierra, algunas de esas formas olvidadas. Esas formas musicales andaluzas han irradiado luego su espíritu fuera de nuestras fronteras, influyendo en compositores decisivos en la historia de la música occidental.
Este estudio de la música de Turina aúna la intuición del artista —Romero es el más destacado compositor e intérprete del flamenco en el piano— con el análisis técnico e histórico riguroso. Aquí no sólo se nos muestran algunas de las claves de la música del clásico sevillano sino que, lo que es más importante, se nos revela una Terra incógnita. Quizá sea el camino señalado por el autor de este libro el más acertado para llegar a saber un día algo no ya sólo sobre el flamenco, sino de las zonas más oscuras de la música occidental. Las iluminaciones que aporta Romero —educado en el Conservatorio a la par que en el amplio y rico universo de lo "jondo", sin establecer nunca una división esquizofrénicamente falsa entre música "culta" y flamenco— son, posiblemente, únicas para entender de un modo no simplista ni fragmentario la secreta totalidad de la Música.
Fernando Ortiz